Estàtues

Marc Vicens, 2020.

Cada vez que uno de ellos hablaba, la máscara de gasa se hinchaba en el sitio de la boca. Esto hacía que la conversación resultase un poco irreal, como un diálogo entre estatuas.

Albert Camus, La peste, traducció de Rosa Chacel, Editorial Planeta DeAgostini, 2005.

Màscares

Marc Vicens, 2019. Serigrafia sobre paper.

Abrió uno de ellos y saco de un esterilizador dos máscaras de gasa, dio una a Rambert para que se tapara con ella. Rambert le preguntó si aquello servía para algo y Tarrou respondió que no, pero que inspiraba confianza a los demás.

Albert Camus, La peste, traducció de Rosa Chacel, Editorial Planeta DeAgostini, 2005.

La primera

Marc Vicens, 2020.

¿Es que yo podría decir: después de mi condena haré esto o lo otro? La condena es un principio, no es un fin. Mientras la peste… ¿Quiere usted saber mi opinión? Son desgraciados porque no se despreocupan. Yo sé lo digo”.

Albert Camus, La peste, traducció de Rosa Chacel, Editorial Planeta DeAgostini, 2005.

Futur

Marc Vicens, 2020.

“Ya los oye usted, me dijo un día, ya los oye usted: después de la peste haré esto, después de la peste haré esto otro… Se envenenan la existencia en vez de estar tranquilos. Y no se dan cuenta de las ventajas que tienen.”

Albert Camus, La peste, traducció de Rosa Chacel, Editorial Planeta DeAgostini, 2005.

El risc

Marc Vicens, 2020.

Quina vida val el risc que paguem per ella? Durant un mes hem assumit, perquè així ho ha fet l’Estat (i sense gaire debat públic al respecte) que l’activitat econòmica bé mereix aquest risc, però, en canvi, la llibertat sexual i afectiva de les parelles que no viuen sota un mateix sostre, no.

Text extret de l’entrevista al fil·lòsof Simon Critchley www.nuvol.com

Teories

Marc Vicens, 2020.

Se apoya sobre la idea, que no es tan tonta como parece, de que un hombre que es presa de una gran enfermedad o de una profunda angustia queda por ello mismo a salvo de todas las otras angustias o enfermedades.

Albert Camus, La peste, traducció de Rosa Chacel, Editorial Planeta DeAgostini, 2005.